Foto: RPP

Mañana es 5 de junio y se cumplen ocho años del Baguazo. Ese día, en la Curva del Diablo, Bagua, tras un sangriento enfrentamiento entre policías y nativos de las etnias awajún y wampis, murieron 33 personas (23 policías y 10 civiles). Desapareció el mayor Felipe Bazán (su cuerpo no fue encontrado) y se contaron cientos de heridos. Tras este episodio hay varias cosas para no olvidar nunca.

  1. Un paquete de decretos del Ejecutivo, un par de ellos para facilitar la gran inversión privada en la Amazonía, sin ningún tipo de consulta a las personas que habitaban ancestralmente los territorios donde se llevarían a cabo esas inversiones. Los decretos, se suponía (o se pretendía hacer creer), eran una condición para la implementación del TLC con EE. UU., todo esto durante el segundo Gobierno de Alan García.
  2. Un Gobierno desconectado con los pueblos indígenas y sus dinámicas territoriales. Ejemplos: el mismo presidente García, refiriéndose a los nativos como ciudadanos de segunda clase. En dos artículos publicados en el diario El Comercio, titulados temáticamente “El síndrome del perro del hortelano”, el expresidente argumentaba que teniendo enormes recursos naturales, quienes habitaban esas tierras amazónicas, no las explotaban. “No comen ni dejan comer’, decía.
  3. La respuesta llegó. El pedido de los nativos para que se deroguen los decretos que consideraban que atentaban contra los derechos jurídicos sobre sus tierras ancestrales y limitaban sus derechos. Así, se inició un paro que se extendió por más de 40 días. El diálogo no funcionó evidentemente y una orden de desalojo de los nativos (ubicados en la carretera) devino en el sangriento episodio.
  4. Una de las célebres frases de García (me parece que el mismo día del conflicto o un día cercano), y que fue un elemento detonante para ese episodio, fue la siguiente: “Estas personas no tienen corona, no son ciudadanos de primera clase. 400 mil nativos no pueden decirnos a 28 millones de peruanos: tú no tienes derecho de venir por aquí”. Me pregunto, diría lo mismo si se trata de la Confiep?
  5. Tras el Baguazo, 53 indígenas fueron acusados y procesados por la muerte de los 12 policías, con penas que iban hasta la cadena perpetua. El año pasado, fueron absueltos. Sin embargo, no hay ningún responsable político hasta el momento o la responsabilidad política es decorativa pero no implica pena. La comisión investigadora que presidió Guido Lombardi encontró responsabilidades políticas.
  6. Este hecho sentó las bases para la consulta previa, un derecho básico que un grupo de empresarios (los dinosaurios) considera un obstáculo para la inversión, el crecimiento del país y el desarrollo.
  7. Tuvieron que morir 33 personas para derogar esos decretos. Sin embargo, no creo que el Baguazo haya marcado un antes y un después. La lucha de los pueblos indígenas por la seguridad jurídica de sus territorios continua, bajo la mirada, diría despectiva o indiferente, de quienes creen que el desarrollo es solo de una forma.
  8. Vale recordar mañana a todas las personas que perdieron la vida ese día. A los policías, a los civiles, en un enfrentamiento, creo yo, del cual no tenían responsabilidad. En Lima se decidieron las cosas. Y se decidieron mal o muy tarde. (La foto es de RPP).
Cecilia Niezen

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