“Si me he detenido es pa´ crecer, no me subyugo” (Mantoi)

En esta sociedad nos enseñan a aparentar estar bien, pero nunca a estar bien de verdad. Supongo que la consecuencia de esta permanente hipocresía es estar mal. Creo, antes que todo, hay que explicar qué entendemos por estar bien y estar mal. Estar bien lo traducimos a través de sentimientos como la alegría, por ejemplo. Estar mal es sinónimo de sentirse triste, molesto, confundido, etc.

Un viaje interior permite ver nuestras vidas desde una perspectiva distinta y puede ayudarnos a no sufrir por gusto, pues el sufrimiento no es necesario. No mirar adentro de nosotros, descuidar el universo interior, es alejarnos de la esencial por desconocimiento. Y si descuidamos la galaxia interna, no solo no nos sentiremos bien, pronto aparecerán manifestaciones físicas como enfermedades.

Todo malestar ‘superficial’ (inseguridades, rabias, miedos) tiene una raíz profunda que muchas personas prefieren ignorar. Sin embargo, no detenerse para sanar genera justamente peleas, conflictos, tristezas,  que a la larga, obviamente, no son positivas en nuestras vidas.

Es imperativo parar unos segundos, minutos, horas, días, o incluso meses, para tratar de curarnos y no solo encontrar la ‘calma’ superficial. Los bloqueos no nos permiten tener verdadera paz, verdadera felicidad. Sacar malestares y buscar limpiarnos desde lo más profundo es fundamental. Protejamos esa pureza que es inherente a todo ser humano.

Esta sociedad reprime la libertad para que seamos esclavos, siempre preocupados del mundo exterior. Mientras tanto, el mundo interno acumula un caos que hace que generemos más caos. La salida es liberarnos y el primer paso descargarnos.

 

“Si tienes rabia dirígela hacia el arte pa´ que no contamine, ¿ya?”, también dice Mantoi

Aunque no lo creas, puede haber mucho daño en ti. Tal vez solo te des cuenta cuando ese daño se exprese a través de una enfermedad o cuando sientas un agotamiento físico muy fuerte. Pero el aura, por ejemplo, puede delatar tu verdadero estado. Con una sesión terapéutica del aura, puedes darte cuenta de que hay daño en ti y cuánto daño te hace seguir cargando piedras tóxicas en tu interior.

Tal vez tampoco te has dado cuenta, pero llevas hace tiempo una máscara para ser aceptado. Si es que puedes reconocer esa máscara, quítatela en tu casa, en soledad. Es importante y esencial la conexión contigo, y si no te puedes sacar esa máscara, has perdido esa conexión, y a la vez, una de las cosas más valiosas de tu vida: una fuente de sabiduría y conexión natural contigo mismo y con el universo.

Las personas con máscaras nunca llegarán a sentir la misma felicidad y plenitud que una sin máscaras. El no aceptarte, el no conocerte, bloquea el acceso directo a la energía, a la información del universo, y te llena de información negativa.

Si viviésemos desde una perspectiva sabia, no cargaríamos máscaras ni guardaríamos lo que realmente nos afecta. De hecho, la sabiduría nos advertiría, como susurros sutiles, que es tonto vivir sufriendo y engañándonos. Por eso, debes decidir si le haces caso a la sociedad o a ti mismo.

El primer paso para viajar a tu interior es simple: voluntad de transitar este camino. Con eso, solo falta proceder a curarte, al menos un poco. Puedes practicar meditación 15 minutos en la mañana, 15 minutos en la noche y te vas a sentir mejor, aunque esto no cure tus problemas más profundos. ¿Qué hace la meditación? Nos devuelve a nuestra órbita interior, aunque con cada persona es diferente. Y es que la espiritualidad no es para verla de lejos o hablar de ella como un cliché. Es esencial en nuestra vida. Es natural, y si la hemos perdido, deberíamos recuperarla. El celular no debería ser nuestra extensión, sí la espiritualidad como un cable adentro.

En este viaje, recomiendo mucha paciencia, así como terapias y prácticas como el yoga, el renacimiento, la meditación, todo para retornar a nuestros estados de espiritualidad y pureza, estados naturales que perdemos con los años.

Cuando creamos máscaras, sea por miedo de ser uno mismo, sea por experiencias negativas, sea por agradar a la sociedad, nos desconectamos de nosotros mismos, nos dividimos. Si ustedes se reconocen en este punto, no tengan miedo de transitar sus propios caminos internos, pues son muy importantes, quizás más que muchas de las cosas que se consideran importantes en este mundo.

Es difícil lograr estar en paz y en armonía sin mirar hacia adentro, sin sacar piedras y bloqueos. Por ello, recomiendo a todos hacer este viaje interior  porque solo pueden salir ganando. Este viaje, esta batalla, valen la pena.

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Músico, actualmente en un viaje interior. Lima-Perú

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